Protegido: Primera semana en Cork

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¿Mi último post?

Goodbye

Llevo meses queriendo escribir este post, este último post que de cierre a este blog, que nació con un objetivo, que no era otro que el de contar mi experiencia en Rotterdam y al mismo tiempo sentirme cerca de aquello que me leían y me deseaban lo mejor.

Me sentí muy cómodo escribiendo con más o menos periodicidad desde Holanda y por ello, cuando me mudé a Madrid, quise seguir aun sabiendo que la experiencia sería muy diferente, lo intenté, pero a la vista está que no lo conseguí.

De mi experiencia en Rotterdam, qué más voy añadir. Los que me conocéis, sabéis que fueron 7 meses muy bonitos en mi vida, salir a vivir fuera de España era algo que soñaba desde la Universidad y por fin se había hecho realidad, gracias a AIESEC y con la suerte de trabajar para una empresa increíble como dpdk.

Me quedo parado, sin escribir, pensado en todo aquello, y no puedo hacer más que sonreír. Todo mereció la pena, y gran parte de todo aquello quedó en este blog, que de vez en cuando consulto, para recordar al detalle muchos de aquellos momentos: mi despedida, los primeros días, los compañeros de trabajo, de piso, los viajes con la empresa, las visitas, mis vueltas a España, …

Se que muchos de los que hoy podéis estar leyendo esto, ya habéis visto “mi famoso vídeo”, pero es que, me encanta, y confieso que cuando hablo de Holanda, de aquella experiencia, no concibo terminar de hablar sin mencionar e incluso mostrar ese vídeo si las tecnologías lo permiten…así que como aquí lo permiten, aquí lo dejo, una vez más:

Tras Rotterdam, vino Madrid, y recuerdo que si algunos no entendían del todo que me fuese a Rotterdam renunciando a salario, lo de dejar esta fabulosa empresa para volver a España, concretamente a Madrid, renunciando nuevamente a salario, chocaba aun más. Recuerdo que una de las primeras cosas que escuché fue, -¿Ya has aprendido todo el Inglés que tenías que aprender? Recuerdo que interiormente me reí, primero porque no me fui a Holanda sólo por el inglés, y luego porque aunque sonase contradictorio, en Madrid, en AIESEC, sí que iba a mejorar mi inglés.

Formar parte del cuerpo directivo de AIESEC en España, fue sin duda una buena decisión, por muchos motivos. Ha sido una experiencia muy intensa, 8 personas, 6 nacionalidades, misma casa, misma oficina… he viajado más que nunca en mi vida, he crecido profesional y personalmente, y en ambos sentidos se qué quiero y qué no quiero. ¿Es la panacea? No, es intenso, duro por momentos y gratificante por otros. Hay que vivirlo para entenderlo, es lo que todos decimos, pero es la realidad. Como ya he repetido, para los que no terminan de entender qué es eso de AIESEC, este año para mí, fue una especie de máster práctico en dirección de empresas (aunque AIESEC no lo sea). Trabajo en equipo, toma de decisiones, viajes, conferencias, resolución de conflictos, inteligencia emocional…hasta Design Thinking! jaja (Te quiero Andrea)

¿Y porqué no seguiste escribiendo? Pues tal vez podría, pero no terminé de encontrar la manera, no solo por la falta de tiempo, sino también porque si escribía era para no mentir, y no mentir era contar mi vida, mis vivencias, dentro de un grupo de personas, a las que quería y entre las que vivía como en familia, pero al mismo tiempo representábamos a una organización con más de 300 personas a nivel nacional. También pensé contar sólo la parte profesional, las visitas a los comités, las conferencias, las sesiones de coaching, los momentos con Lotfi, con Zoe… Pero no, no terminé de encontrar la manera. Y hoy, a toro pasado, solo puedo agradecer a ese grupo, el año que me hicieron vivir, pues con todos inter actué y todos me enseñaron algo, todos.

Dejo un vídeo, el primero que realicé con este equipo, en el que trataba de mostrar, antes incluso de conocerlos, cómo cada uno de nosotros dejábamos atrás nuestras actuales vidas en aquel momento, hacíamos nuestras maletas y nos dirigíamos a vivir, esta bonita experiencia. Por cierto, a uno de ellos, Ana Proaño, le supo a poco, ahora lleva el timón del barco con un nuevo equipo, ¡suerte Ana!

Hasta aquí, este último post, de “Be careful por ahí”, que aquí quedará supongo que para mí.

Tras acabar en Madrid, me apetecía volver el verano a casa, a Sevilla, al sur para pasar tiempo con mi familia, amigos y Marina, por ella ando a caballo entre Sevilla y Málaga. Mi intención es volver fuera, y en ello estoy, aunque de momento, suenan opciones por aquí que no me disgustan, así que vuelvo a encontrarme a en ese estado de incertidumbre, de múltiples posibilidades, en el que nada es seguro, y por tanto, todo es posible.

Más pronto que tarde, comenzaré un nuevo blog, bien con una nueva experiencia o simplemente con temas que me interesen, ¿y una mezcla de ambos? Pues sí, no lo se, aun no lo se, pero algo haré, hasta entonces…

Un abrazo, y…be careful por ahí.

Dejo aquí aquel post que escribí, para aquel Blog de AIESEC, que espero que pronto, vuelva a resurgir.

Ya era hora…

Comienzo este post con el firme propósito de que el siguiente no se demore tanto como este del anterior. Comienzo porque algún día tenía que ser,  llevo tiempo sin encontrar el momento, ya tal vez hoy, tampoco comience a escribir con esa ilusión y casi necesidad que escribía a veces durante mi estancia en Holanda.

Comienzo también porque un gran amigo, Manolo Lama, comenzó hace unos días con su propio blog, Nunca Pares, el cuál os recomiendo visitar. Ese simple hecho, me ha animado un poco a escribir, además porque creo que este año en Madrid, que apenas acaba de comenzar, dará para muchas historias que contar.

En estos momentos me encuentro en Sevilla, recuperándome de una operación de apendicitis que tuve el pasado día 1o de agosto en el 12 de Octubre, Madrid, y que me tuvo hospitalizado 7 días, aun sigo con curas dado que la herida no termina de cerrar y parece haber un hueco interior que no es bueno que quede ahí.

De los 8 componentes de mi equipo, 5 se encuentran en una conferencia internacional, en Kenya, 2 están en Madrid y yo curro desde aquí, desde Sevilla.

Equipo Nacional AIESEC en España 2011-2012

La experiencia en Madrid está siendo muy intensa, ya vivimos nuestra primera conferencia con 80 delegados, la cuál fue super intensa y emotiva y personalmente bonita y para no olvidar por muchos motivos. Ya mi antecesor y amigo, Lupo Cordero, me advertía de que “la experiencia MC” te cambia, no puedes imaginar cuanto. Apenas llevamos como equipo electo 2 meses, 3 si contamos la transición en al que convivíamos el equipo anterior y el actual y ya notas cuan intenso pueden llegar a ser 12 meses a este ritmo, cuanto puedes aprender y desarrollarte trabajando de esta manera, en un entorno joven, con un equipo multicultural, con unos objetivos claros y comprometidos con ellos, tanto por el desarrollo de la organización en España como el desarrollo personal.

“Sí, trabajo 8 horas diarias, tengo cantidad de reuniones, tanto con mi equipo, presenciales, como con un equipo de soporte que tenemos y con miembros de los distintos comités locales, a través de Skype, tenemos 11 comités locales en España. Organizamos conferencias con asistencia de entre 80 y 240 personas. Asistimos a conferencias internacionales. Recibimos coaching por parte de una empresa especializada y recibimos la formación necesaria para empezar a impartirlo. En definitiva, somos un equipo de 8 personas, que salió tras la selección de más de 50 de distintas partes del mundo, y durante 12 meses estaremos a cargo de AIESEC en España. Sí, no hay nadie por encima nuestra, somos el equipo directivo y sólo por un año. Digamos que es una especie de Máster práctico, en el que trabajas en un equipo multicultural, en inglés, con el objetivo de desarrollarte personal y profesionalmente a la vez que trabajas por dejar la organización tras un año mejor que la encontraste. Formas parte del cuerpo directivo de una organización de más de 300 personas durante un año, conoces a cantidad de gente con inquietudes similares a las tuyas, generas muy buena red de contactos…  ¿Y luego qué?, a ver, luego aprovechas todo eso para buscarte la vida…NO, no es un puesto de trabajo propiamente dicho, ¿pero cobras?, Sí, lo justo para vivir, recuerda que por un Máster hay que pagar.”

Bueno, algo como esto es lo que suelo soltar con la intención de explicar, a grades rasgos, qué estoy haciendo en Madrid. Hay otra pregunta que me gusta mucho, pero esa da para un post solo, la de…¿pero trabajas de lo tuyo?

Bien, espero no tardar en volver por estos lares. Gracias a los que seguís ahí.

Os dejo un resumen gráfico de lo que mi móvil fue capaz de captar, sobre lo que fueron los comienzos en Madrid.

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El cuento sin nombre ni apellido

Ella era de un pueblo con mar.
Él venia de un pueblo con dos.

Se conocieron en una ciudad cuyo nombre no se puede nombrar.
Ambos tan desconocidos pero tan ávidos al mismo tiempo por una pasión que desembocara en un desenfreno pueril y sin muchas complicaciones.

Era el mes del topacio y del crisantemo cuando por primera vez cruzaron miradas y palabras con la misma inocencia e incredulidad de un niño pequeño. Ninguno de los dos creyó en la fuerza de las vueltas invisibles e inesperadas que da la tierra.

Nada pasó. Creyeron que el tiempo haría el trabajo sucio de sacar sus rostros de la memoria paralela en la que archivaron sus vagos recuerdos. Qué equivocados estaban.

Y es que nadie sabe como trabaja el universo y la mística energía emanada del propio infinito que, en aquella ocasión, hubo de brotar de ese ruín encuentro fugaz.

Meses después, cuando el sol empezaba a reclamar la primavera, se necesitó tan solo el sutil abrir de una puerta para que cruzaran miradas de nuevo.
Era el golpe de realidad fortuito y placentero que ambos necesitaban para escapar; escapar del maquillaje impúdico que habían puesto en sus rostros para poder enfrentarse a la propia banalidad y rutina de sus vidas.

Por las grietas del pasado se encontraron y pudieron congeniar en una nube alejada de los ruidos del entorno; desafanándose así de lo trivial y lo mundano que tanto los acechaba.

Y se perdieron en sus miradas sin saberlo. Se desearon sin notarlo y ambos empezaron a ser discípulos del caos que se avecinaba los meses siguientes.

Ninguno fue culpable. Pero tampoco fueron inocentes de desatar la enormidad de sentimientos que se aproximaba cual se aproxima una tormenta de lluvia llena de gotas deseosas por precipitarse hacia un suelo frágil. Suelo en el que ellos creían estar parados.

No se dieron cuenta tampoco de que estaban dejando caer ese vendaval sobre gente que se mantenía firme a su lado. Gente que creía en ellos y que les era incondicional. Gente que había llegado primero que ellos mismos.


Fue demasiado tarde. Se empezó a sentir el clamor de las gotas desesperadas por llegar a mojar ese suelo árido. Y así fue como se empezaron a desearse más y más. A veces en silencio. A veces dentro del bullicio de una de las ciudades de donde venían.

Sabían que no debían desearse. Sabían que no podían quererse nunca. Pero el ‘nunca’ arribó sin avisar.

Se encontraban en los sueños. Se encontraban por las callejuelas de una ciudad alcahueta. Divagaron y debrayaron por el fino hilo que habita entre la ficción y la realidad.

A él le encantaba el acento histórico y los prístinos ojos de gata que colgaban verdes de su rostro. A ella le derretía su olor a tierras lejanas, su piel marcada de significado y su palabra ardiente.

Se deseaban.
Se bañaban bajo los haces de luz de luna. Sentían como las sábanas y las paredes desaparecían a medida que aumentaba el placer extático en el que profundizaban más y más. Les gustaba sentirse la piel agitada. Bordearse los recodos de sus límites húmedos y prietos y no parar hasta que estallara la mañana.

Pero nada de eso podía durar; ellos lo sabían.
Tuvieron que regresar cada uno a sus mares, esperando que el futuro no se demorara tanto en hacer girar la tierra para acercarlos una vez más.

Nunca necesitaron decirse adiós.
Fueron huérfanos felices e impunes hasta encontrarse de nuevo.

Lupo Cordero

Hace un tiempo pedí a este amigo que escribiese algo para mi blog antes de dejar España. Mañana vuela con destino a Panamá, dejando atrás Madrid y todo un año de experiencias, muchas de las cuales tuve el gusto de compartir.

Gracias Mano, te deseo lo mejor.

Transition

Aquello de lo que veníamos hablando…ha llegado, ya estamos en Madrid, una nueva historia, una nueva etapa, una experiencia que muchos auguran como inolvidable y otros no terminan de entender.

Soy muy repetido con lo mismo, pero el saber que me leen muchos amigos no aiesecos hace que tenga que escribir de una manera, llamémosle estándar y a veces, no es fácil.

La pregunta, sigo o no sigo con el blog, ha venido a mi mente en este paréntesis que tuve tras la experiencia en Rotterdam, y finalmente he decidido que sí, que voy a continuar porque este año aquí dará para muchas historias que contar y que quedarán aquí para mí, como otra experiencia más, llena de recuerdos.

A modo de resumen, y siento miedo al decir esto, cómo han ido las cosas hasta ahora.

Viernes, 3 de Junio

Estaba citado en la oficina de AIESEC en España a las  11 de la mañana del viernes 3 de junio. Como de costumbre, dejé la maleta para última hora, lo que me llevó a acostarme bastante tarde, para levantarme a las 5.45 ya que a las 7.15 tenía el AVE.

Llegué sobre las 10.15 al MC flat (el piso dónde voy a vivir, vaya), dónde sólo quedaban aun por partir a para la oficina Lupo, gran amigo panameño, y persona que ocupa actualmente el puesto que empiezo a ejercer y Martin, amigo uruguayo y compañero de equipo. Tomamos el metro que queda a menos de 5 minutos andando desde el piso y que con un transbordo te lleva a la oficina en una media hora.

A las 11 ya estábamos en la oficina, dónde se nos presentaba la agenda para este mes de transición entre el equipo actual y mi equipo.Tras ello comenzamos a trabajar hasta la hora del almuerzo. No me encontraba muy bien, y fuimos a un chino a comer. A la vuelta del almuerzo me encontraba muchísimo peor y casi no pude hacer nada más, así comenzaba mi primer día de oficina. Volví para casa a eso de las 6.30 para llegar sobre las 7, ducharme y dormir como 2 horitas.
Me levanté, cenamos y nos quedamos en casa, algunos bebiendo, otros no hasta bien entrada la madrugada.

Sábado, 4 de Junio

Sin entrar en tanto detalle, me levanté como a las 11 de la mañana,  a eso de las 12 y pico, tirar para El Retiro junto con Floree, otra compañera, de Rumanía, Martín y Lupo. Nada más verlo, y ver lo cerca que está de casa, noté que ese lugar será un lugar frecuentado por mí durante este año. Como anécdota, justo antes de encontrar un lugar para sentarnos, nos pararon para hacernos unos trucos de magia, de estos que te hacen en tu cara y te quedas helado.

Hacía un muy buen día, y echamos un buen rato allí, hasta eso de las 3 de la tarde que volvimos a casa para comer y echarnos una pequeña siesta ya que sobre las 5, nos levantamos, Lupo y yo, para ir al fnac, que él quería comprar un par de libros, aunque sólo encontró uno, Está todo por hacer de Pau García Milá, un joven catalán que tiene mucho que decir aun, os dejo esta entrevista con Buenafuente. Yo no iba a comprar ninguno, pero al final me vine con dos, de esos baratitos y no muy muy gruesos, pero de los que he oído hablar bastante, La buena suerte de Alex Rovira y Quién se ha llevado mi queso, traducción de Who moved my Cheese, de Spencer Johnson.

Comprando los libros nos llamó Camby, otro buen amigo y compañero de equipo, que se unió para tomar un café por Sol, dónde por cierto, aunque siguen cantidad de tiendas de campañas. Tomamos algo, y el tiempo cambió radicalmente, se puso a llover y sobre las 9 llegamos de vuelta a casa. No cenamos en casa, decidimos salir por La Latina, Malysa, Floree, Camby, Martin, Lupo y yo. A Malysa no la he presentado, es una amiga colombiana, responsable de relaciones externas de AIESEC en España, durante el periodo pasado.

____

Hasta aquí llegó lo que empecé a escribir hace ya más de una semana, pero este tiempo está siendo tan intenso que es imposible continuar a ese nivel de detalles. La semana comenzaba con una introducción el lunes y luego, transición individual por áreas. El primer día de transición, martes, lo hicimos en la oficina, pero no resultaba ser un lugar cómodo para la transición que se me quería dar, así que tuve la oportunidad de recibirla en HUB Madrid, un lugar…diferente.

La semana pasaba, y ese fin de semana celebrábamos Transition Party, una fiesta de todo un fin de semana, en las que muchos aiesecos de toda España se acercan al piso del MC (Comité Nacional) para despedir como se merecen al equipo anterior y de camino disfrutar de un fin de semana especial. Es el único encuentro oficial aieseco en el que el objetivo no es otro que pasarlo bien.

El finde se acababa y con él la fiesta de transición, comenzaba una nueva semana, con dos días más de transición individual y 3 de transición general, me despedía del HUB y volvía a la oficina con el resto del equipo, conocía los nombres de las personas que quieren colaborar con Comunicaciones en AIESEC en España, 5 personas, con un perfil bastante bueno, feliz con ello.

Los 3 últimos días fueron de transición general, muy interesantes, muy intensos pero a la vez, muy necesarios para conocer y ganar perspectiva sobre la historia y realidad de la organización en nuestro país.

Llegaba el viernes, salía de la oficina como a las 8.30 de la tarde, estaba bastante cansado. Floree y Sarka tuvieron el detalle de prepararme la cena, con un poco de colaboración por mi parte, poca. Tras un ducha, lo único que me llamaba era la cama, pero encontrándome en esa tesitura, recibo un whatsapp de Lupo. “Mano, voy de camino, “lacalacalaca” en la azotea”. Creíamos que íbamos a estar solos y cuando llegamos ya había fiesta allí, los vecinos del 5º y como no, Malysa, con su amiga francesa.

Allá nos dieron las 5 de la mañana, con tiempo para charlar de mil cosas, más tarde con la compañía de Sarka y Floree, a las que Lupo dio una sesión de cultura latinoamericana. Andrea había salido sin llaves y yo, muy bueno yo, le dije, vale, cuando llegues me llamas, pero al parecer echó la casa abajo y fue Sebas quién le abrió…yo ni me enteré.

Esta noche al parecer los vecinos del 5º celebran su fiesta de despedida, se marchan del piso tras unos años aquí y quieren celebrarlo a lo grande, nuevamente en la azotea, así que volveremos a quedarnos en casa 😦

La vida en Madrid, esta experiencia, va a ser muy intensa y tras releer esto que escribo, veo que me dejo muuucho atrás, pero bueno, espero sacar el tiempo y la voluntad para escribir con más periodicidad.

Oxígeno del Sur

Suena a típico tópico, pero…¡cómo pasa el tiempo! Hace ya casi un mes que llegué de vuelta a casa. Aunque dejé Rotterdam el 23 de Abril, hice escala en Barcelona para hacer algo de turismo y vivir una intensa conferencia de AIESEC, por lo que no llegué a Sevilla hasta el 4 de Mayo, previo paso por Madrid.
Tenía unas ganas fuera de lo normal, y aunque resulte paradójico, los primeros días fueron un tanto raros, estaba con mi novia, familia, amigos…pero el cambio de rutina pasó a ser diametralmente opuesto, y aunque parezca raro, tienes que adaptarte.
La cosa es que adaptarse a Sevilla en primavera, tampoco es algo extremadamente complicado y en pocos días empecé a contar los días que aquí me quedaban para no dejar pasar ni uno sin algo especial que hacer. Además, llegué la misma semana de la Feria de Abril y en la que era padrino de mi última sobrina, Ana. He pasado mucho tiempo con amigos, familia y novia a la vez que me he pasado varias veces por el comité local de AIESEC Sevilla.
No es cuestión de contar en detalle todo mi mes aquí, que lo necesitaba como aguas de mayo (no es así?) pero hoy, me entraron ganas de escribir, de compartir. Lo que me espera en Madrid es algo increíble y tengo unas ganas descomunales de empezar a funcionar con el nuevo equipo, pero estos días también me sirvieron para valorar mi tierra y lo que aquí tengo, esa es una verdad como un templo, Sevilla es más bonita cuando la has echado de menos. Ya decía Antonio Gala, “Los sevillanos creen que tienen la ciudad más bonita del mundo, lo peor es que puede hasta que tengan razón “. Bueno, yo a este post lo he llamado Oxígeno del Sur y no de Sevilla, pues aunque me siento muy sevillano, creo que sobre todo, me siento andaluz, aunque repito, será el haber estado fuera los últimos meses, que he vivido Sevilla de una manera diferente.
No siempre llevo la cámara encima aunque algunos así lo piensen, pero aquellos en que la llevaba dieron para resumir mediante imágenes este mes en mi tierra. No puedo evitar pensar…cuándo volveré a pasar un mes en Sevilla.

Next Stop: Madrid

Sí, ya hace un tiempo que no escribía y sí, este blog “nace con el principal propósito de dejar constancia escrita de una experiencia que me aproximo a vivir y que llevo años esperando,un año en el extranjero” Pero no, no va a quedar ahí, sólo ver algunas de las entradas que publiqué durante este tiempo, me dan fuerzas para continuar con esto, pues algunas de ellas me traen momentos increíbles con una nitidez sobrenatural, solo por estar escritas y haberlas contado tal cual.

Mis primeras entradas en este blog fueron desde España, desde Sevilla, desde Coria, desde mi casa, desde mi cuarto, desde el mismo lugar dónde estoy ahora cerrando una y abriendo otra etapa.

El final en Rotterdam fue muy bonito, el trato con mi jefe y la empresa, inmejorables, el último día…inolvidable, en parte siento, que yo no di tanto para el cariño con el que me despidieron. Recibí algunos regalos entre los que destaco una camiseta que me encantó. Podría enumerar muchos gestos de estos que no estamos acostumbrados a ver, pero bueno, comento uno que puede reflejar cómo de buenas fueron las relaciones hasta el final. Desde el mismo instante que tuve intención de presentarme como responsable de comunicaciones de AIESEC en España, lo comenté con mi jefe y sus palabras fueron tal que así: ” es una pena, pues ya te consideramos parte de la empresa, pero cada uno tiene que hacer en la vida lo que le haga feliz, y aunque me digas que aun no lo has decidido, yo se que sí, así que inténtalo, solo puedo desearte suerte y si finalmente no lo consigues, sigues en tu casa”. Finalmente me decidí, y en principio estaría allí hasta finales de mayo, para empezar en junio en Madrid, pero claro, la última semana de abril tenía una conferencia en Barcelona, y tendría que volver para un mes nada más. Así pues, lo pensé mejor y volví a plantearles que me gustaría acabar en abril, para pasar mayo en Sevilla con mis amigos, novia y familia. Lo entendieron, y el 22 de abril fue mi última día de trabajo en esa increíble empresa, pero no por eso me descontaron la última semana del mes de mi sueldo. En fin, sientes como si no hubiese negociación, como si todo lo que planteas es la mejor opción. No me cansaré de decir que es una empresa increíble, dónde nadie es imprescindible y todos se sienten importantes y cuando alguien quiere salir, tal vez sea por que hay otro camino que le hace un poco más feliz.

De Rotterdam viajé en tren a Eindhoven, dónde tuve problemas con el peso de las maletas, ya que lo dejé todo para ultimísima hora y claro, sobre peso con Ryanair…sale caro. Volé a Girona y de ahí a Barcelona, dónde Samuel Orrit, un gran amigo de AIESEC en Pompeu me alojó en su casa Sábado 23, Domingo y Lunes, además de enseñarme en esos días lo fundamental que hay que ver en Barcelona, dónde había estado antes, pero nunca había hecho turismo como esta vez, gracias Samuel!

El día 26 comenzaba para mi la conferencia, una conferencia diferente en muchos aspectos por llevar un rol radicalmente distinto a todas las anteriores, fue intensa, dura y bonita a la vez, 2 días de pre meeting, 4 días de conferencia y 2 días de post conferencia y team building. Tuvimos delegados de distintas partes del mundo, pero sobre todo de holanda, entre ellos 5 del comité de Rotterdam, con los que había pasado los últimos 7 meses en su ciudad y que aceptaron mi invitación al congreso, fue grato verlos allí. También era el último congreso para Manolo Lama, un amigo de esos que desde que conocí AIESEC supe que tenía que hacerle conocer la organización y así fue, no ha estado mucho tiempo, pero él como siempre, aprovecha cada minuto de su vida y en AIESEC no fue menos, se que en parte fue por que se lo pedí, luego no pudimos pasar mucho tiempo juntos, pero verlo allí me hizo un poco más feliz, gracias Manuel!

El congreso fue intenso, diferente, emotivo, … y raro en la parte en que estaba en España pero hacía 4 meses que no pisaba mi casa, que no abrazaba a mi familia, 3 meses que no veía a mi novia, y por momento sentía una necesidad imperiosa de pisar Sevilla.

El último día de este congreso fue especialmente emotivo, lo que allí estuvieron saben porqué, gracias Lupo.

Bueno, como siempre, no pensaba escribir tanto, pero se me fue la mano. Desde que llegué, el pasado miércoles, me tomé unos días de vacaciones, con mi novia, familia y amigos. Disfruté de un bonito de día de feria con Mari Carmen, el comité de Sevilla, y Antonio. Bauticé a la menor de mis sobrinas el sábado pasado y pasé una preciosa tarde de domingo con mi grupo de amigos de toda la vida, celebrando le cumpleaños de otra buena amiga, Pilar, felicidades!!. Esa tarde tuvo un momento emotivo también y mira por dónde, fue gracias a AIESEC.

No puedo acabar sin hacer mención al título de este post, y aunque supongo que si estás leyendo estas líneas ya lo sabes, tengo que decir que a partir del 1 de junio comienza otra nueva etapa, que sin duda será bonita y enriquecedora como todo lo que AIESEC me ha dado hasta ahora.

Se que debería haber ilustrado este post con alguna imagen pero de momento lo publicaré tal cuál, sentía la necesidad de escribir, de contar…no más.

Un sueño con fecha de caducidad

No puedo empezar este post diciendo otra cosa que no sea, “Parece mentira como pasa el tiempo” y es que es así, ahora mismo siento esa frase en su máxima expresión. Aun siento nervios del momento en el que me prepararon la fiesta sorpresa que por más que quise averiguar al final fue una sorpresa total y muy grata. Parece que fue ayer cuando estaba cenando en el bar “El patito” acompañado de mis mejores amigos la noche antes de partir, parece que todavía estoy puesto para la foto que nos hicimos en la puerta de “Café Paris” con otro gran amigo. Aun no se secaron las lágrimas cuando al abrazar a mis dos hermanas justo antes de salir de casa para el aeropuerto rompieron a llorar y yo con ellas, echando todas las lágrimas que no eché durante todas las despedidas.

Aun tengo grabadas las imágenes de cómo llegaba, cómo me recogían en la estación de trenes y me llevaban a casa. Pero no, todo esto no ocurrió ayer aunque lo parezca, ocurrió hace 7 meses, que se dice pronto, 7 meses!! 😉 La experiencia estaba prevista y firmada con un contrato de un año, pero al igual que me siento bien conmigo mismos por haber hecho lo que quería hacer, vivir un tiempo en el extranjero, me siento bien a la vez porque sigo siendo fiel a mi forma de pensar, de no querer aferrarme a nada, de no querer atarme a cosas que me impidan volar, ese momento algún día llegará pero siento que no, aun no ha llegado.

Es por eso que al presentarse una nueva oportunidad, un nuevo reto, quise afrontarlo por la sencilla razón de que se que tiene mucho más que aportarme que lo que estaba viviendo aquí, por mucho que me aportase. Es por eso que a partir del 1 de Junio, comienzo a vivir otro sueño, que era un sueño lejano, imposible hace tan solo año y medio cuando conocí AIESEC, pero que se ha convertido una vez más en una realidad. He vuelto hacer de un sueño, algo en teoría inalcanzable, una meta, que no es más que un sueño con fecha de caducidad.

Cuando hablo de AIESEC siempre ocurre lo mismo, sobran las palabras y motivos para todos aquellos que conocen la organización y a la vez, todo queda un tanto ambiguo para aquellos que no la conocen, pero no creo que sea momento de explicar aquí qué es lo que voy a hacer exactamente.

Me quedan 3 días aquí, durante todo este tiempo estuve un par de veces en España y recibí un par de inolvidables visitas de Mari Carmen, mo novia, así como otra muy bonita también de 4 amigos, Chico, Curi, Edu y Manolo y hace tan solo un par de semanas otra muy especial, la de Antonio, un gran amigo que puso todo para poder venir y al final aquí estuvo sobre la campana.

De esta visita de Antonio podría escribir un post entero, pero bueno, parece que se va a quedar en simple mención, los que me conocen y conocen mi relación con él, saben de más que esa visita fue la guinda, la traca final. No voy a hacer ningún video especial, pues si ya con la visita de 4 amigos a la vez lo hice y quedó un poco gay, ahora con uno solo…ni te digo.

Bueno, podemos decir que me quedan horas, me espera un tiempo bastante movido, para nada aburrido. Mañana es mi último día de trabajo y al ser viernes, sobre las 4 de la tarde empezaremos con las cervezas y me temo que barbacoa en la terraza. El sábado 23  vuelo desde Eindhoven a Barcelona, dónde estaré haciendo turismo hasta el martes 26 que empieza mi pre-conferencia, el 28 comienza oficialmente la conferencia M@X, que es por la que no termino el mes de abril aquí, luego el día 2 y 3 tendré Team Day, primero en Barcelona y luego en Madrid, con mi equipo, la mitad de ellos los conoceré en persona en la misma conferencia.

El día 3 por la tarde quedo libre y tendré un mes para recargar las pilas en Sevilla, con mi familia, novia y amigos, antes de empezar esta nueva experiencia en Madrid, a primeros de Junio.

Aquí dejo el que mucha probabilidad será el último post que escriba desde los países bajos, el último post sentado en mi mesa de trabajo, el último post de este sueño con fecha de caducidad.

10 jaars dpdk: Alpes Suizos

10 jaars dpdk : 10 years dpdk : 10 años dpdk

Muchos de mis compañeros de trabajo me dicen que he tenido mucha suerte, pues aunque la empresa suele organizar un par de viajes al año para todos los trabajadores, uno grande y otro más pequeño. Yo desde mi llegada tuve la suerte de disfrutar, de uno grande, el pasado mes de noviembre,  el viaje a Bélgica, a aquella casa con jacuzzi, piscina, sauna…y luego otro mejor si cabe, a los alpes suizos, celebrando los 1o años de la empresa.

Desde hacía unos meses se venía hablando de este viaje, tenía muy buena pinta, y así fue. Salimos un viernes tras el trabajo, a eso de las 7 de la tarde, toda la empresa, en autobús. Nos esperaban unas 13 o 14 horas de viaje, no recuerdo bien, pero que no se hicieron del todo largas, supongo que gracias a que mi empresa es muy joven y parecíamos niños felices destino a una esperada excursión de colegio.

Llegamos bien temprano en la mañana del sábado, perfecto para aprovechar el día. Serían las 11 de la mañana cuando ya estábamos en las pistas para unos, hacer esquí o snow, y otros, como yo, intentarlo. Tenía 3 días para aprender, pero las pistas a las que fuimos los dos primeros días no eran propicias para el aprendizaje, con lo que, aunque el primer día me harté de reír, el segundo aprendí algo gracias a Martino, un compañero de trabajo, no fue hasta el tercer día cuando realmente disfruté y podemos decir que esquié.

La zona a la que fuimos se llama Crans Montana, y es una paraje precioso, de esos a los que dices, me encantaría volver, pero sobre todo sabiendo esquiar. Yo nunca antes había esquiado, ni tan siquiera había visto el ambiente que se vive en esos lugares, y puedo decir que me encantó al igual que estoy seguro que le encantaría a cualquiera que lo viese. Ves como grupos de todas las edades, desde chavales y chavalas con 15 años hasta personas mayores se pasan el día esquiando por los interminables kilómetros de pistas. Nunca me había llamado tanto la atención el esquí, pero ahora, la verdad es que siento que algún día tengo que salir a esquiar como hacía esa gente. Supongo que no será complicado del todo conger buen dominio, aunque cuando ves a niños con 2 años esquiando, sí, 2 años, piensas…voy un poco tarde, pero ya sabemos…”¡más vale tarde que nunca!

Bueno, los días que allí pasamos, Sábado, Domingo y Lunes, se dividían en montaña y deporte por la mañana y  casa, relax, ocio y diversión por la tardes. La casa tenía su barra de bar con su futbolín y mesa de billar. No faltaba comida ni bebida, así que bueno, creo que pueden imaginar el ambiente. Fueron unos dias bastante bonitos en los que la empresa quiso celebrar sus 10 años con aquellos que en mayor o menos medida han contribuido a ello, sus trabajadores.

De Suiza salimos el martes sobre las 8 de la mañana para llegar a Rotterdam ese mismo días sobre las 9.30 de la noche. Ahora, dejo aquí algunas fotografías que seguramente dan color a esto que escribo.

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Carnavales Maastricht

Como dije en la última entrada, tenía temas atrasados y entre ellos están éstos que cito en el título de este post. No pretendo contar todo con pelos y señales, pero bueno, creo que son dos momentos que deben quedar reflejados en este espacio así que, contaré un poco de cada cuál, pero sobre todo, dejaré algunas fotos que me ahorren alargar la historia.

Reception Weekend: Carnavales en Maastricht

Aquí en holanda, dentro de AIESEC, se estila mucho esto de los RW, en los que los distintos comités del país, organizan un encuentro en distintas fechas del año, a la que están invitados no solo el resto de comités si no además todos los trainees, todos aquellos que están realizando prácticas en holanda gracias a AIESEC.

Es algo que no tenemos en AIESEC en España, que estaría bien de implementar, pero que sería sumamente complicado sobre todo por las dimensiones de nuestro país. Tengan en cuenta que la extensión de Holanda viene a ser como Sevilla y Huelva juntas, con lo que asistir a uno de estos encuentros para estar sólo un par de días, es viable vivas en la ciudad que vivas.

Bien, estos eventos no pretenden más que eso, son un punto de encuentro en los que los distintos comités locales comparten momentos de ocio y diversión, al igual que los trainees, aunque éstos además tienen la oportunidad de conocer un poco mejor todas esas ciudades en las que se celebra, pues durante el día principal del evento, que suele ser el sábado, se realiza una especie de jincana por toda la ciudad, que permite a los asistentes conocerse un poco mejor trabajando en equipo a la vez que conocen la ciudad.

Estos días tuve la suerte de compartir algún rato con Roberto Pindado,  al que ya me encontré en otro RW, no se pierde una y con Luciana Riestra, ex MCVP Finanzas de AIESEC en España, quién llevaba poco tiempo realizando sus prácticas en Maastricht y con la que tuve una de esas charlas para grabar, con el tema AIESEC como fondo, claro está.

Los carnavales más famosos de Holanda son los dos Maastricht, es por eso que este comité suele celebrar su Reception Weekend en carnavales. Llegada la hora, yo no tenía disfraz, pero en el LC de Rotterdam pensaron en mi, y al final, me disfracé, como todos ellos, de monja.

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